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CUANDO EL ESCEPTICISMO SE VUELVE FANATISMO: EL CSI CONTRA EL ENTRETENIMIENTO

Víctor Martínez (2011)

 

INTRODUCCIÓN

Aunque existen aportaciones al mundo de la ufología ciertamente interesantes provenientes de las consideradas figuras clave del movimiento escéptico, como puede ser el caso de Philip J. Klass o Donald H. Menzel; en otras ocasiones, las opiniones y exposiciones de ciertas personas o grupos van más allá del sano escepticismo, situándose más en el campo del fanatismo o del escepticismo radical. Así ocurre cuando estos "escépticos" olvidan el margen entre ficción y realidad y toman los programas de entretenimiento como si se trataran de auténticas exposiciones de ufología o parapsicología.

En el presente artículo van a exponerse dos ejemplos de lo señalado. Concretamente, se presentan las reacciones radicales del CSI-Committee for Skeptical Inquiry (Comité para la Investigación Escéptica; fig. 1) frente a ciertas series de televisión y la feroz crítica que uno de los miembros del citado grupo hizo de una conocida película de Steven Spielberg.

Fig. 1. El CSI (Committee for Skeptical Inquiry o Comité para la Investigación Escéptica) es el grupo americano más famoso en lo que se refiere a la negación de todo lo que huele a ufología, paranormal o misterioso. (Para visitar la web del CSI, pichar en el logo)

 

 

EXPEDIENTE X (Y OTRAS SERIES)

The X Files (Expediente X; fig. 2) fue una de las series más famosas de los años 90 y clara precursora de la forma de hacer series que vendrían después. Desde su estreno en 1993 hasta su episodio final en 2002, la serie aglutinó millones de seguidores a lo largo del globo, convirtiéndose en una auténtica serie de culto durante sus 9 temporadas. No sólo la audiencia arropó el show, sino que también la crítica la consideró como una de las mejores series de ciencia-ficción de la historia. Su propuesta era aparentemente sencilla: dos agentes del FBI investigaban casos de fenómenos paranormales, monstruos y especialmente OVNIs, pues la mitología central de la serie giraba en torno a una conspiración gubernamental para ocultar la presencia extraterrestre en la Tierra y los maléficos planes invasores de los alienígenas. La agente Dana Scully era escéptica en tales fenómenos y trataba de aportar siempre su punto de vista científico, mientras que el agente Fox Mulder estaba firmemente convencido de la realidad de estos sucesos. El hecho de que prácticamente siempre las opiniones "crédulas" de este último fueran las acertadas, hizo que los más escépticos en la fenomenología paranormal pusieran sus miradas críticas sobre la serie.

Fig. 2. Los agentes del FBI Fox Mulder y Dana Scully, interpretados por David Duchovny y Gillian Anderson. (Imagen: Fox)

Y es que, incluso el reputado astrofísico Carl Sagan, quien editó junto a Thornton Page uno de los mejores libros de ufología (Sagan y Page, 1972), tuvo algunos desafortunados comentarios respecto a la serie. Así, Sagan (1995) escribió: "Una serie llamada Expediente X, que presta un flaco servicio al examen escéptico de lo paranormal, se inclina claramente hacia la realidad de las abducciones por extraterrestres, los poderes extraños y la complicidad gubernamental para encubrir prácticamente todo lo que pueda ser interesante. […] Sería mucho más acorde con la realidad, además de un servicio público mucho mayor, una serie para adultos (como hace Scooby Doo para niños) donde se investigasen sistemáticamente las afirmaciones de fenómenos paranormales y se encontrara en cada caso una explicación en términos prosaicos".

Se aprecia claramente en las ideas de Sagan la opinión radical escéptica de que la popular serie de ciencia-ficción representaba un gran estorbo para la difusión de ideas como las defendidas por el CSI, del que Sagan era miembro.

Algo después, Evans (1996) publicó en la revista oficial del CSI: "Aunque queda por ver si las futuras ofertas de entretenimiento de los medios de comunicación seguirán el ejemplo de Expediente X, la inmersión total de Expediente X en lo paranormal es preocupante. Eso sugiere que los eventos paranormales son comunes, y que incluso personas simpáticas, educadas y atractivas como los agentes Mulder y Scully pueden aceptar lo sobrenatural". En el mismo artículo, este autor también comenta: "Los escépticos han tenido cierto éxito en persuadir a los periodistas para incluir un punto de vista escéptico en las noticias sobre lo paranormal, aunque, claro, aún queda mucho por hacer en este sentido. Por desgracia, Hollywood no concede a los escépticos legitimación para hacer frente a la representación (o la ausencia) de escepticismo en el cine y la televisión. Muchos productores de películas y de televisión no dudarían en afirmar que debido a que sus productos no son más que entretenimiento, ni los espectadores ni los investigadores deberían tomar Expediente X y ofertas similares en serio. Pero esta excusa es cada vez más falsa a medida que crece la evidencia de que las concepciones de los espectadores de la realidad están influenciadas por los medios de entretenimiento de programación".

Los pensamientos de Evans reflejaban su preocupación ante el éxito de Expediente X y la posibilidad de que ufólogos e investigadores de lo paranormal pudieran quedar bien retratados de cara al público, dejando a los escépticos como los derrotados. Además, no quedaba satisfecho con el hecho de que la serie fuera únicamente un producto de ciencia-ficción de entretenimiento, y volvía a manifestar un infundado temor hacia un supuesto peligro de series como Expediente X.

Pero las críticas en los círculos del CSI no acabaron ahí. Debido al vigésimo aniversario de la organización (por entonces se llamaba CSICOP-Committee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal, cambiando su nombre a CSI en 2006), en junio de 1996 se celebró el Primer Congreso Mundial de Escépticos en la State University of New York, en Buffalo, Nueva York (Ladendorf, 1996). Chris Carter, el creador de Expediente X, fue invitado como orador (fig. 3). El propósito era sin duda atacarle a preguntas críticas y tal vez, hacerle meditar para lograr cierto cambio en el enfoque de la serie. Lo que Carter iba a encontrarse allí no era nuevo para él, pues su serie ya había recibido críticas en la revista del CSI, una de ellas proveniente precisamente de la persona que se encargó de presentar a Carter ante los asistentes (Emery, 1995).

Tras la presentación de C. Eugene Emery llegó el debate (Frazier, 1997). Una de las preguntas más jugosas fue la del astrofísico Neil deGrasse Tyson: "Dado que usted admite modestamente que su serie es ficción, en tanto una porción significativa de la audiencia de Expediente X piensa que el contenido trata de hechos reales, esto significa que usted, intencionadamente o no, los ha desencaminado o confundido. Después de ver algún episodio mis amigos me llaman para preguntarme si lo que vieron es cierto, pero no todos tienen un astrofísico a quien preguntar. ¿No piensa que su serie es peligrosa para quienes tienen dificultad en separar los hechos de la ficción?"

Si bien es cierto que el episodio piloto de Expediente X, el cual trataba acerca de varias abducciones, muestra al inicio la leyenda "la siguiente historia está inspirada en hechos documentados reales", la verdad es que ninguno de los restantes 201 episodios mostraron dicha frase u otra similar. Por tanto, la pregunta anterior es sin duda una muestra de radicalismo, o tal vez miedo y rechazo hacia la difusión de la temática paranormal. De hecho, la frase "¿No piensa que su serie es peligrosa para quienes tienen dificultad en separar los hechos de la ficción?" ya deja entrever que en caso de haber un peligro, éste no era en ningún caso la existencia de la serie, sino los problemas de diversa índole o diferente sistema de creencias que pudieran tener ciertos espectadores.

Tyson no terminó allí su intervención, sino que a continuación añadía: "Note que otras series de TV como The Twilight Zone (Dimensión Desconocida/En los límites de la realidad) y The Outer Limits (Más Allá del Límite) NO confunden a su público sobre lo que es ficción o realidad, y sin embargo fueron exitosas".

Ante dicha afirmación, no cabe duda de que esa distinción realizada entre estas series y Expediente X tenía su porqué en el hecho de que esta última enfocaba sus historias desde un punto de vista más serio, tratando de aparentar más real. Sin embargo, de ahí a confundir a la audiencia va un largo trecho. Y de ahí a representar un peligro hay mucho más. Tal vez, Tyson era quien estaba confundido realmente.

Fig. 3. Portada del número de la revista del CSI que trató el encuentro de Chris Carter con los escépticos. (Imagen: Skeptical Inquirer, vol 21, nº 1. CSI)

Pero sin duda, el mayor exponente del enfrentamiento del CSI contra Expediente X fue una carta de recaudación de fondos que la organización envió a miembros y grupos afines en febrero de 1996, donde aparecían también otras series de entretenimiento señaladas como culpables de la difusión de la "anticiencia". Tal como relata Stacy (1996), la citada misiva abría con la reproducción de una carta enviada al CSI por una niña de 14 años, la cual requería información acerca de abducciones y extraterrestres, ya que estaba convencida de que ella era realmente un extraterrestre. Tras esto, un texto firmado por Barry Karr decía cosas como las siguientes:

"El éxito sobrenatural de Expediente X, de la Fox, tiene a todas las cadenas creyendo en lo paranormal. Hay por lo menos 25 series de ciencia ficción o simplemente series de drama sobrenatural en fabricación. La CBS está desarrollando una serie llamada Nightmares, con un hombre con amnesia que tiene sueños proféticos de desastres. Luego está The Calling de la NBC, en la que una mujer corredor de bolsa de Wall Street es alcanzada por un rayo y adquiere misteriosas capacidades mentales. La Warner Brothers Network está elaborando una serie basada en la película de terror y parodia Buffy the Vampire Slayer (Buffy Cazavampiros)."

"En vista de esto, a veces ustedes se preguntarán qué puede hacer CSICOP contra este torrente de locura."

"Espantoso, pero es verdad: CSICOP puede ser uno de los últimos baluartes contra un futuro donde los niños crecerán creyendo que son transplantes extraterrestres, que las oraciones a los enfermos de los que ni siquiera saben acerca de ellos pueden curarles, o que la gente manejando palos bifurcados puede encontrar agua subterránea. Para mantener la batalla por la racionalidad, debo pedirle que haga su donación más generosa a CSICOP hoy."

"Y en un mundo saturado de televisión en que los extraterrestres supuestamente secuestran a millones de personas, una niña de 14 años en Louisville, Kentucky, llegó a creer que era un extraterrestre."

"No vamos a rendirnos. No nos atrevemos."

"Por favor haga su donación lo más generosa posible hoy. […] Si usted prefiere, puede cargar su donación a su MasterCard o Visa."

Como resulta obvio, el CSI pretendía recaudar fondos usando como gancho la absurda exageración del problema de una niña, echando la culpa del mismo a los medios de entretenimiento y más concretamente a las series de ciencia-ficción y fantasía. Tal como Stacy manifiesta en su texto, el caso de esa niña tendría que ver más con un grave problema familiar que con las creencias en lo paranormal. De nuevo, las diferentes afirmaciones de esta carta ponen de manifiesto el pensamiento fanático de algunos de los miembros del CSI, los cuales al parecer no dudarían en eliminar de la parrilla televisiva todos los contenidos de entretenimiento que no se adaptaran a sus ideas o a la realidad mundana, actuando así como auténticos censuradores.

No obstante, es de justicia señalar que tras el fin de Expediente X, algunos miembros del CSI realizaron análisis desde un punto de vista más acertado. Es así como Goode (2002) escribió acerca del porqué del éxito de la serie, basándose en aspectos como el gusto de la gente por las conspiraciones. Aunque eso sí, el autor no pudo evitar frases típicas como: "En Expediente X, la ciencia tradicional fue arrojada por la ventana y lo paranormal reinaba". Tal vez el paso de los años, tras los cuales la serie se asentó como un programa de reconocida calidad argumental, templaron los ánimos de los escépticos más radicales.

 

ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE

A pesar de lo visto respecto al odio del CSI hacia ciertas series televisivas de entretenimiento, este aspecto se queda pequeño al ser comparado con la voraz crítica que el escritor Martin Gardner (1978) (fig. 4), uno de sus miembros, hizo de la película de Steven Spielberg Close Encounters of the Third Kind (Encuentros en la Tercera Fase; fig. 5).

Fig. 4. Martin Gardner. (Fotografía: Momotaro)

En este punto, conviene recordar que Encuentros en la Tercera Fase fue estrenada en el año 1977 y entró por méritos propios en la historia del cine, al ser considerada tanto por crítica como por público una de las mejores películas de ciencia-ficción jamás realizada (ver ficha en Rotten Tomatoes). El guión giraba en torno a diversas experiencias OVNI ocurridas a diferentes personas (con el personaje Roy Neary, interpretado por Richard Dreyfuss, como protagonista), que comienzan a afectarles psicológicamente hasta el punto de sentirse llamados a un lugar en concreto. Estos sucesos son en realidad la antesala de un contacto a gran escala que se está gestando entre los extraterrestres y un comité de científicos y militares.

Fig. 5. Poster promocional de la película Encuentros en la Tercera Fase.

En su artículo, Gardner realizaba una crítica conjunta de la película y del libro The Hynek UFO Report (El informe Hynek) de Joseph Allen Hynek, que fue asesor de Spielberg en la película para cuestiones ufológicas. Pero sin duda, los comentarios hacia el metraje ocupaban el mayor grueso del escrito y mostraban claramente que el autor guiaba su crítica en base a su rechazo hacia lo paranormal.

En el citado texto de Gardner pueden leerse fragmentos como los siguientes:

"La deslumbrante fotografía de esta película, su elevado nivel de decibelios, y una interpretación tolerable, consiguen que resulte difícil ver lo mala que es realmente aquélla, pero desde luego ése es el secreto de los «bombazos». […] Sin embargo, bajo el malabarismo visual se extiende una inverosímil y manoseada trama que había quedado despachada en las revistas de ciencia ficción y películas de tercera categoría de los años cincuenta."

"Mejor que ninguna otra novela o película de ciencia ficción, reflejan hasta qué punto la ufología se ha convertido en una religión pop." (En referencia también a una versión en formato libro del guión de la película).

"En el sintetizador Moog un músico interpreta un tema cursi de cinco notas que los alienígenas han enseñado a los terrícolas como una especie de contraseña."

"Este pretencioso, y casi religioso, final tipo Nirvana, puede muy bien impedir que el ridículo guión de Spielberg haga caer en picado al producto de Columbia Pictures. O quizá no. Puede que haya las suficientes almas comunes, incluso en Muncie, capaces de olfatear el fraude espiritual que constituye toda la obra. Porque no es Dios quien viene a rescatar a la humanidad, sino otra raza de humanoides."

Los textos señalados son otra muestra inequívoca de escepticismo hacia el fenómeno OVNI llevado a extremos, y de nuevo, del convencimiento sin base alguna de que el entretenimiento audiovisual trata de perpetuar la creencia en los OVNIs, cuando lo único que se ofrece es una experiencia de diversión con cierta base en el tema OVNI y un objetivo claro (al menos por parte de la productora) de recaudar dinero. Lo que Gardner califica como "un tema cursi" no es sino una de las sintonías más famosas de la historia del cine. Una vez más, un escéptico radical vuelve a tener serios problemas para distinguir entre entretenimiento y ufología/fenómenos paranormales, focalizando en este caso los ataques hacia Hynek y el director de la película.

Precisamente sobre el director versa el párrafo final del artículo de Gardner, el cual no tiene desperdicio: “Lo que queda no es mucho mejor. Ahora está de moda describir a Spielberg como un prodigio terriblemente dotado pero inocente, apasionado por los sucesos extraños y perdido en los mágicos mundos de la moderna tecnología y la pantalla cinematográfica. Será interesante, concluía Newsweek, vigilar su crecimiento. Sí, y a medida que crezca es menos probable que realice otro «bombazo»”. Sin duda, Gardner no pudo estar más equivocado respecto a Spielberg, quien creció a pasos agigantados "bombazo" tras "bombazo" y es considerado actualmente uno de los directores más exitosos e influyentes de la historia del celuloide.

 

BIBLIOGRAFÍA

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EVANS, W. (1996): Science and Reason in Film and Television. The Skeptical Inquirer, 20(1). (Disponible en: http://www.csicop.org/si/show/science_and_reason_in_film_and_television/)

FRAZIER, K. (1997): The X-Files meets the skeptics. The Skeptical Inquirer, 21(1).

GARDNER, M. (1978): The Third Coming. En: New York Review of Books, 26 de enero. (También publicado en 1981 en Science: Good, Bad and Bogus. Trad. 1988. La ciencia. Lo bueno, lo malo y lo falso. Alianza, Madrid, 535-556).

GOODE, E. (2002): Why Was The X-Files So Appealing? The Skeptical Inquirer, 26(5). (Disponible en: http://www.csicop.org/si/show/why_was_the_x-files_so_appealing)

LADENDORF, B. (1996): Media Council Named at 1st World Skeptics Congress. En: Web de la Rational Examination Association of Lincoln Land (REALL).

SAGAN, C. y PAGE, T. (Edit.). (1972): UFO’s: A Scientific Debate. Cornell University Press, Nueva York, 310 pp.

SAGAN, C. (1995): The Demond-haunted World. (trad. 1997). El mundo y sus demonios. Planeta, Barcelona, 360-361.

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