ARTÍCULOS

ENTREVISTA A IGNACIO DARNAUDE ROJAS-MARCOS

José Juan Montejo y David Cuevas (2014)

Ya tocaba. Muchos son los que critican sin cesar nuestra imparable labor como coleccionistas de casos, unos obtenidos en archivos (Montejo) y otros sobre el terreno (Cuevas). Quieren conclusiones tras lo ya recopilado, más tesis filosóficas acerca del misterio de misterios y, en definitiva, más chicha. Y la van a tener con el maestro Darnaude. Le entrevistamos porque lo merece, porque sus tesis han de ser siempre escuchadas y… que leches, porque nos da la real gana. Ignacio Darnaude, a sus 83 años y tras la publicación de su escueto libro “El principio de elusividad cósmica” (Nous editorial, 2009) vuelve a la carga con cuatro nuevos trabajos literarios. Se trata de “Libros revelados y síndrome contacto E.T.”, “El desafío extraterrestre en el siglo XXI”, “La vida después de la muerte: Aventuras en el más allá” y “Preguntas metafísicas”, ambos publicados entre el pasado 2014 y el presente 2015 por la editorial Círculo Rojo. Y según tenemos entendido, vendrán más. Bienvenidos sean, máxime si sirven para, como excusa, poder conversar sin tapujos ni cortapisas con el filósofo español de lo cósmico por antonomasia. He aquí la que, según palabras del pionero ufólogo sevillano, se trata de la entrevista “más inteligente, sensata y adecuada al complejo trasunto ufológico que me ha hecho nadie en la luenga edad que tengo”. Que la disfruten.

 

Ignacio Darnaude

Tópica pero necesaria: ¿Cómo empezaste a interesarte por todas estas cuestiones de lo cósmico y lo inexplicado? ¿Y cuál fue tu primer contacto con lo referente al fenómeno OVNI?

Los avistamientos ovni empezaron a publicarse tímidamente en los periódicos sevillanos hacia los primeros cincuenta. Los ojeaba de pasada, con un interés superficial y me dejaban indiferente. A los veintipocos años un buen día cayó casualmente en mis manos el humilde volumen de Donald E. Keyhoe publicado en Argentina Platos voladores de otros mundos, que oteé en los escaparates de la enorme librería Espasa-Calpe, en los altos de la Gran Vía madrileña. Tanto me impactó su contenido que me lo bebí de un tirón aquella misma noche. El pequeño librito cambió de arriba abajo mis actitudes ante la vida. Fue una revelación que me sacudió como un terremoto. Me conmocionó profundamente el descubrir de sopetón que por lo visto (oh, santa sorpresa) había otros recintos habitados en competencia con el nuestro que incluso nos mandaban emisarios. La tremenda novedad de que aporreaban nuestras puertas heraldos del espacio me provocó una honda e insaciable curiosidad acerca de cómo serían la ciencia, filosofía, teología, el aspecto corporal, la moral cósmica o la vida y costumbres en sus avanzadas civilizaciones foráneas. Y tamaña fascinación por el arcano alienígena todavía, por suerte, la conservo intacta.

Muchos te enmarcan en la primera generación de investigadores, pero tú no está del todo de acuerdo. ¿Por qué?

La primera generación de ufólogos españoles fue la encabezada por Antonio Ribera en las décadas pioneras de los 60 y 70, cuando también husmeaban en el platillódromo Vicente-Juan Ballester Olmos, Carlos Batet de Cros, J. J. Benítez, Eduardo Buelta, Fernando Calderón, José María Casas-Huguet, José Antonio Cezón Alonso, Cecilia Conde de Puig, Alfonso Contreras, Faber-Kaiser, Manuel Filpo Cabanas, Salvador Freixedo, Juan García Atienza, Pepe Grandmontagne, Rafael Llamas Cadaval, Enrique López Guerrero, Severino Machado, Julio Marvizón Preney, Joaquín Mateos Nogales, Antonio Moya Cerpa, Ramón de Navia-Osorio, Daniel Ortiz Mínguez, Manuel Osuna Llorente, Paco Padrón, Manuel Pedrajo, José María Pilón, Oscar Rey Brea, Pepe Ruesga Montiel, Enrique de Vicente Martín y algunos más. El que esto escribe, debido al calendario, estaría a caballo entre la que abrió brecha y la segunda generación. Más adelante, y en su estela carroza, entró a saco furioso la imberbe Tercera deGeneración de tufólogos españoles dedicados a la desinteresada investigación cien($)tífica de los fenómenos para anormales”, así definida con cariñosa e irónica cachondeitis por uno de sus miembros más señalados, Manuel Carballal (Cardeñosa, Moisés Garrido, Guijarro, Sierra y muchos más).

Defínenos aquella época lejana y perdida en la que la mayoría de ufólogos trabajaban, desde diversos puntos de la península, al unísono, aunando fuerzas, en la investigación del fenómeno.

En aquel neolítico de los no identificados brujuleaban en España bastantes estudiosos apasionados por el misterio de los raros aviones sin alas. Más o menos nos conocíamos todos e intercambiábamos ideas y noticias mediante una profusa correspondencia. Éramos exploradores de lo ignoto, disponíamos de escasa literatura y sufríamos tal ansia de saber que sacábamos de donde fuera una o dos horas diarias para facturar cartas kilométricas a los colegas. En aquella época remota nos intoxicaba el secretismo. Los analistas del cielo solían ser egoístas y tacaños en extremo con la información  novedosa, y no la compartían con los compañeros. El pecado original de la ovnilogía patria consistió en un mezquino acaparamiento de la documentación y la lamentable ausencia de generosidad.

¿Por qué se rompió aquello y empezó a ir, hasta cierto punto, cada uno por su lado?

La desgraciada desunión sectaria, que se prolonga hasta el día de hoy, sobrevino cuando un puñado de aficionados se dejó seducir por la hábil tentación de los servicios secretos gubernamentales, y se convirtieron en públicos detractores profesionales del fenómeno. Desde que se instaló la traición, todo lo que ocurría en los cielos era de cara a los medios vulgares globos sondas o el planeta Venus. Los nuevos voceros conversos del escepticismo rompieron para siempre la hermosa camaradería y espontaneidad desinteresada de antaño. Y paradójicamente dedicaron su vida y su honor al absurdo de analizar unos entes que según ellos ni siquiera existían. La honradez no negacionista se refugió en un cenáculo de raras avis que prefirió no vender su conciencia a cambio de las magras prebendas del estar a bien con el poder, empeñado en que la opinión pública malviva analfabeta en ovnis a perpetuidad.

Ahí es nada. ¿Cuál sería tu cita favorita, de tipo filosófico, aplicable al esquivo asunto OVNI?

La del amigo epistolar Aimé Michel, que en gloria esté y está: “Tener la mente abierta, estudiarlo todo y no creer en nada”. Imposible mejorar tan brillante cápsula de sabiduría. Michel era un arco voltaico mental a la par que un irónico santo laico. El filósofo de la ufología más inteligente, honesto y competente de todos los tiempos.

"El principio de la elusividad cósmica", publicado por Nous (2009)

Y con una historia de superación personal digna de todo encomio, añadimos. Ignacio, eres, probablemente, el ufólogo clásico de archivo por excelencia. ¿Te hubiera gustado dedicar más tiempo en tus investigaciones al trabajo de campo, in situ, con los testigos?

No ha hecho falta. La tarea de interrogar a los testigos de avistamientos de los nunca identificados la han llevado a cabo con excelencia otros adictos a la droga ovnilógica.   Servidor ha rendido más en su especialidad: recopilar pretendidos mensajes telepáticos a los contactados, es decir, analizar el corpus de la vasta y harto interesante revelación  E.T. en el siglo XX.

También eres el principal impulsor español de la famosa teoría del “teatro OVNI” que tanto se ha mentado en la literatura ufológica de las últimas tres décadas. ¿Nos la resumes? ¿La has modificado con el tiempo?

 

Uno de los rasgos de la conducta de los extramundanos es que se expresan con predilección en lenguaje simbólico. Para poner un ejemplo: si nos quieren transmitir una seria y lógica advertencia acerca del grave riesgo de autodestrucción que corremos con las armas nucleares, les avisan al respecto de forma verbal a los contactados. Pero, además, refuerzan la bronca orquestando la poderosa simbología de numerosos avistamientos de sus discos volantes en las cercanías de bases e instalaciones atómicas.  Y el que luzca entendederas ya atará cabos. El plan de los exonautas consiste en desplegar un maquiavélico teatro educativo en los cielos –a largo plazo de cincuenta o    cien años- como enseñanza pedagógica capaz de condicionar poco a poco la mentalidad de la población en un sentido opuesto al egocentrismo y a la barbarie de la violencia y la amoralidad. Son coreógrafos que escenifican dramas aéreos con ánimo de disuadirnos de nuestra locura y que finalmente entremos en razón. Nos están amaestrando sin prisas para llevarnos con suavidad al huerto de la positividad. Y llevan a cabo semejante campaña civilizadora mediante un sofisticado tinglado de disimulo, permanecer ocultos, crear contradicciones y pistas falsas, amén de borrar las pruebas e indicios de su intervención. 

Dentro de la mascarada extraterrestre, sostienes que los abducidos no serían víctimas “casuales” de experimentadores o genetistas alienígenas, sino que existiría un previo pacto secreto entre secuestradores y abducidos. ¿A qué te refieres exactamente? ¿Nos lo puedes ampliar?

Efectivamente, según convincentes referencias, los abductores y los abducidos sellan un pacto libre y voluntario antes de nacer en este valle de alegrías y lágrimas, en el que acuerdan minuciosamente las vicisitudes que sobrevendrán en el tremendo drama educativo de las abducciones, orquestadas simbióticamente para el beneficio de ambas facciones, y a modo de enseñanza pedagógica para la humanidad. Las abducciones representan el aspecto más tenebroso y chirriante de la ya de por sí extrañísima fenomenología ovni. Todo misteriólogo debería curtirse la piel de elefante escrutando las numerosas y terribles confesiones aireadas por la marabunta de los raptados, con el fin de curarse de espantos y no escandalizarse por las engañosas apariencias: he aquí la óptima actitud capaz de hacer frente, indemne y sin acabar en el manicomio, a la olla de grillos que se cuece entre rayos y truenos en los explosivos fogones del intramundo alienígena.

Entre el secreto oficial sobre la existencia del fenómeno OVNI, y el escamoteo o robo de pruebas por parte de los “cosmosféricos”  para simular su origen y realidad, parece haber una antinomia, ¿lo puedes aclarar?

La cúpula del poder mundial lucha denodadamente contra un contacto abierto porque sabe a ciencia cierta que si los foráneos aterrizaran en la Casa Blanca, la primera institución que se derrumbaría sería la casta política corrupta. Ya lo denunció la vieja cancioncita: “Si yo tuviera una escoba… cuántas cosas barrería”. Por su parte, los expedicionarios de otras esferas impiden draconianamente imponer su presencia a cara  descubierta, a sabiendas de que tan irresponsable toma de contacto pacífica destruiría la civilización terrenal. O sea, que tanto los de arriba como los barandas de aquí abajo torpedean de consuno un contacto prematuro con el fin de evitar un colapso social y económico.

Hablas de ataques de “baja intensidad” como, por ejemplo, los efectos electromagnéticos en motores de explosión, quemaduras, radiación en animales irracionales y humanos, etc. ¿No podrían ser también efectos colaterales o secundarios de los sistemas de propulsión u otros mecanismos empleados por los No Identificados?

Sí, los daños a personas o cosas asociados a avistamientos de aeroformas son abundantes, y pudieran ser meros efectos derivados de la avanzada tecnología alienígena. Pero se han registrado también otros muchos perjuicios importantes que parecieran deliberados. Lo que no sería de extrañar, habida cuenta de que el sistema universal funciona en clave dualista bien-mal, y el principio hermético dicta que como es arriba es abajo. En consecuencia puede haber ufonautas malignos, aunque con un limitado poder para agredir a los seres humanos.

"Libros revelados y síndrome contacto E.T.", publicado por Círculo Rojo (2014)

Expones varios motivos para el No-Contacto, uno de ellos que nuestro mundo fuese una especie de cárcel interestelar donde estaría confinado el lumpen de la galaxia entera… ¿Qué implicaciones tendría, de ser cierta esa hipótesis, para cada uno de los sufridos habitantes de este planeta?

Los visitantes han reiterado a muchos contactados que la tierra es una suerte de penitenciaría cósmica, el planeta-Alcatraz donde se ha concentrado a los irresponsables, delincuentes, degenerados e irrecuperables de una vasta región astronómica y dimensional, es decir, la morralla humanoide que ha perturbado gravemente la convivencia civilizada en otros centros de vida. La aberrante y a todas luces anómala historia del mundo, saturada de sangre, sudor y lágrimas, corroboraría dicha hipótesis. Entonces, ¿qué están haciendo en nuestra Cárcel Modelo los malhechores de tan averiada calidad humana? Pues lo que hace la gente en todas partes: evolucionar, automejorarse mediante el esfuerzo y el mérito, ganando experiencia que los llevará a la sabiduría. Con la salvedad de que al mismo tiempo también han inmigrado al tercer cuerpo del sistema solar numerosas entidades de elevada espiritualidad (Nelson Mandela, Madre Teresa…), con el propósito de ayudarnos compensando la infernal conflictividad que reina en este hijoputódromo en bendita fase de redención.

Siguiendo con la idea de la Tierra como Alcatraz planetario, en caso de que se levantara la cuarentena de aislamiento por haber alcanzado una mayoría de población terrestre los niveles adecuados de conciencia, generosidad, empatía, etc., ¿cuál sería el destino del  resto, aquellos que denominas “almas animalizadas”?

Si creemos a los que desde otros reinos auguran las calamidades de la Tribulación cuando estalle el apocalipsis que se está gestando, el colectivo mayoritario de almas violentas y antisociales será trasladado en aeronaves kilométricas a orbes retrasados en la edad de piedra presididos por la negatividad y el matar o ser matado. Allí seguirán gestionando su desarrollo personal en un ambiente más adecuado y favorable para su pésima catadura moral, hasta que gracias a un meritocrático crecimiento evolutivo depuren su imperfección y sean transferidos a esferas de amor y luz. Los íntegros, rectos y honrados, cual justos de Lot, acabarán en un astro lovecrático donde se respetan las leyes universales, con idea de repoblar la tierra con nueva savia espiritual cuando Gaia haya sido liberada de la contaminación psíquica, química y nuclear.

Fijas como inicio de la era del Espacio (con E mayúscula), el día de San Juan de 1947, y los antecedentes convencionalmente admitidos por la literatura ufológica clásica, remontándote como primer exponente a la conocida oleada estadounidense de  “Airships” en 1896/97. Sin embargo, las investigaciones de grupos de estudio como Magonia Exchange han rescatado del olvido multitud de casos pre-arnoldianos, como si realmente 1947 no hubiera supuesto cambios sustanciales en un fenómeno que venía ocurriendo desde muchos años atrás. ¿Qué opinas de esa aparente continuidad histórica, tanto en cantidad como en extrañeza, ya antes de 1947?

El bombazo mediático del avistamiento por Kenneth Arnold de insólitos aparatos desconocidos sobrevolando Oregón el 24 de junio de 1947, fue un ejemplo más entre las discordantes anomalías en los cielos que le precedieron, aunque pasaron desapercibidas. Una semana después de San Juan los flamantes vecinos siderales fingieron un falso accidente, y para despistar mediante el confusionismo fueron depositando maquiavélicamente supuestos restos de un disco estrellado y sus teatrales pilotos humanoides nada menos que en cuatro parajes diferentes del desierto de Nuevo México, no lejos de la muy estratégica base aérea de Roswell, de la que precisamente despegaron dos años antes los bombarderos con artefactos atómicos que arrasaron Hiroshima y Nagasaki. El llameante episodio del día de San Juan del 47 conmocionó a la opinión pública mundial, pero como ya se ha dicho fue uno más entre otros muchos por el estilo que no llamaron la atención. Sin ir más lejos, medio siglo antes se precipitó sobre California (encuentran petróleo justo en 1896) y Texas (primeros pozos petrolíferos en 1897) la inimaginable oleada de “Airships” desde noviembre de  1896  a Abril de 1897,  el más espectacular, surrealista y polémico simulacro histriónico orquestado en el firmamento de este almacén de descerebrados antropomorfos llamado tierra, desde los bárbaros tiempos bíblicos. En dicho inverosímil y monipódico semestre, una fuerza exógena desconocida y que nunca dio la cara paseó por la atmósfera un pintoresco catálogo de primitivas aeronaves con rústicas alas o velas batientes como los pájaros, hélices, timones, luces de posición y carlingas para los pasajeros y tripulantes, que surcaron los cielos de la Unión (la gran potencia en ciernes y locomotora industrial y económica del mundo), con ánimo de que los lugareños se tragaran la innoble trola de que estaban divisando arriesgados vuelos de prueba de pioneros ingenios aéreos construidos por geniales inventores americanos que pretendían hacerse millonarios con sus revolucionarios vehículos flotantes. A partir de mayo de 1897, nunca más se supo del histórico experimento sociológico perpetrado por la farándula exobiológica… hasta junio de 1947. Los histrionautas nos concedieron una jornada de reflexión… de medio siglo.

¿Crees que la ambigüedad y la estrategia del autodescrédito han de ser siempre notas características, a modo de “indicador de calidad”, del mensaje revelado por entes foráneos?

Por descontado. Los Jerarcas disimulan cuidadosamente sus actuaciones gerenciales en el universo. Según “Ellos”, la piedra de toque de Todo-Lo-Que-Hay radica por lo visto en preservar a todo trance el sacrosanto libre albedrío de las criaturas en evolución. El cosmos prohíbe terminantemente obligar a creer en lo mucho que existe pero no se ve,  haciéndolo observable. Por lo tanto, las supremas intangibilidades permanecerán sine die escondidas y difuminadas por la niebla elusívica. Seguiremos pues condenados in aeternum a trabajar arduamente por nuestra cuenta y riesgo y en solitario, mediante el esfuerzo y el mérito, llevando a cabo las averiguaciones pertinentes capaces de desvelar los misterios de la realidad impalpable. En consecuencia: Dios, los avatares en el más allá, planetas habitados, la vida en los reinos etéricos o los universos paralelos pervivirán en el futuro como hasta ahora, deliberadamente ocultos, condescendiendo tan sólo a mostrarnos aquí y allá las migajas de jirones inconexos de su existencia, empapados hasta la médula de extrañeza y absurdo, con la matrícula identificativa del “¡No nos crean!”.

Si la finalidad principal de ese presunto mensaje sideral es que la Humanidad pase de un estado de animalización a otro donde imperen la compasión y solidaridad generalizadas utilizando técnicas de “lavado de cerebros”, ¿merece la pena luchar por nuestra autonomía psíquica, y seguir defendiéndonos de los dioses?

La autonomía psíquica es uno de los bienes más preciados que poseemos. En legítima defensa hemos de invertir un buen fragmento de la energía disponible en generar anticuerpos que nos inmunicen contra el fregado de cráneos, venga del entorno terrenal o de las pretendidas alturas. Aprendamos a elaborar certeros juicios de valor propios con respecto a lo que nos ocurre, y nos haremos así inmunes a la propaganda, tan bienamada por la panda dirigente, que la embute a presión como alimento primario de la mente colectiva. Poner valladares a los dioses de pacotilla es un decisivo mandamiento a seguir. Bien entendido que para mantener a raya a los tales ejecutivos del espacio tenemos que ser maestros en el arte sutil de discriminar entre la verdad revelada que intuitivamente sentimos que nos resulta útil en nuestro punto actual de evolución, y ponerla aparte de otros contenidos del “channeling” que el eficaz dispositivo del  discernimiento espiritual que todos llevamos dentro, rechaza como inapropiados para nuestro óptimo desarrollo personal. En eso consiste justamente el freixediano  “¡defendámosnos de los dioses!”

"El desafío extraterrestre en el siglo XXI", publicado por Círculo Rojo (2014)

¿Piensas que el resto de planetas del sistema solar están habitados, ya que no por una civilización 3-D como la Tierra, sí por algún tipo de entidades espirituales tras haber evolucionado hacia ese estado?

Eso es lo que aseguran los que dicen ser mentores de la estirpe humana de allende el espacio-tiempo. El autor de estas líneas, siguiendo a su maestro Aimé Michel, suspende el juicio hasta acopiar la evidencia.

En tu calidad de lector de libros platillistas, da la impresión de que ha habido dos que han influido en tu visión del problema del contacto extraterrestre: “Mi contacto con los platillos volantes” de Dino Kraspedon, y “Secretos de los OVNIS”, de Don Elkins y Carla Rueckert. ¿Cómo llegaron a tus manos? ¿Puedes hacer una valoración de los mismos?

Secrets of the UFO, de Don Elkins y Carla Rueckert, humilde cuaderno de 104 páginas aparecido sin alharacas en 1977 y que pasó desapercibido, es una eficiente obra maestra acerca del profundo contenido metafísico y espiritual del contacto extraterrestre. Parecido destino tuvo My contact with flying saucers (1959), del brasileño Aladino Felix (“Dino Kraspedon”), que al menos mereció un fugaz comentario de Jacques Vallée, y que expone con brillantez lo que se podría denominar física multidimensional. Ambos títulos los descubrí en los sabrosos catálogos mensuales de la que fue la mejor librería ufológica del mundo, Arcturus Books Service, en las espléndidas manos de de  Robert C. Girard y Mónica Williams.

Aparte de los anteriores, ¿qué otros libros ufológicos te han servido o ayudado para modular tu pensamiento actual sobre el fenómeno OVNI? Imaginamos que serán unos cuantos, por favor dinos sólo cinco… tu top-five particular.

Por ser nuestra especialidad de estudio la poco transitada rama de la ufología que trata sobre la presunta revelación extraterrena en el siglo XX, seleccionamos los títulos en esa temática.

- Yada Revelations. Dictados del “Inner Circle of Light” al médium californiano Mark Probert, de 1946 a 1969
- The Urantia Book. Chicago, 1955, 2097 páginas
- G. Vale Owen, The life beyond the veil (4 volúmenes, 1917-1921)
- Neale Donald Walsh, Conversaciones con Dios (3 partes) (1998)
- Eckhart Tolle, El poder del ahora (1997)

Dedicas un capítulo a las técnicas de manipulación, desinformación y guerra psicológica. ¿Crees que tanto los gobiernos como los presuntos alienígenas las utilizan a partes iguales, aunque con finalidades distintas?

Los extranjeros del hiperespacio, que según alardean se acercan con el propósito de elevar el nivel de conciencia del género humano, orquestan hábiles campañas con ánimo de condicionar mentalmente a la población, en un sentido contrario al egoísmo y a la negatividad, y respetando siempre el libre arbitrio individual. Por otra parte la clase política envenenada, así como los servicios secretos de inteligencia gubernamentales, tras animalizar mediante la des-educación a los ciudadanos convirtiéndolos en robots idiotizados, analfabetos funcionales, débiles mentales y cobayas amaestradas para el voto, han forjado unas masas ignorantes y pasivas que votan en los comicios lo que les sugieren por televisión, controlada por la élite del poder. La amañada caja tonta ha pasado a ser el único foro y ágora, el banco de datos y acopio de (des)información de una sociedad zoologizada que ha preferido desertar de la inteligencia, la cultura y el buen sentido, y dejarse llevar por la bruticie del mínimo esfuerzo. Y al mismo tiempo la propaganda omnipresente se ha convertido en la actividad más influyente de los persuasores ocultos, tanto en la olla de grillos terrenal que trabaja para que nos comportemos cual obedientes demonios autómatas, como en el estamento celeste, que se esfuerza en angelizarnos. Y aquí en medio estamos nosotros, cada uno con su robusta responsabilidad personal en las alforjas, eligiendo a nuestro aire y cual nos plazca entre la lógica, la racionalidad, la bonhomía y el sentido común, o bien la acción anti-cósmica  que vulnera las leyes universales y aúpa la entropía moral. Debido a la norma de acción y reacción, todo en la vida es autoelegido, no hay víctimas inocentes, sino que cada uno cosechará en el futuro lo que se haya ganado o des-ganado a pulso mediante sus actitudes, pensamientos, emociones, deseos, actos e incluso omisiones. “Por sus obras los conoceréis”.

Con lo anterior nos acercamos al problema de experimentos o tramas basadas en el contacto extraterrestre realizadas por servicios de inteligencia o grupos de investigación para calibrar la reacción a medio-largo plazo de la sociedad ante una eventual llegada de astronaves siderales. ¿Qué opinas sobre esta posibilidad, máxime si consideras que la población aún no estaría preparada para un contacto abierto y sin tapujos?

El contacto de tú a tú con los E.T. resultará imposible por una larguísima temporada. Obviamente el homo insapiens no está maduro en absoluto para establecer relaciones constructivas con estirpes civilizadas y de honda moralidad del exterior. Entonces lo que nos espera en términos faulknerianos es el ruido y la furia de un largo y cálido verano en el que se irá incrementando como hasta ahora la violencia estructural en el ganado humano. Y el ya irreversible despeñadero involutivo (multiplicación exponencial de la barbarie añadida a la perversidad, guerras de variado calibre en la geografía del mapamundi, agotamiento de los recursos naturales, dramático deterioro del medio ambiente, anarquía y anomia social…) culminará en el BUUUUUUM, el apocalipsis tan anunciado por los profetas de un conflicto planetario con armas terminales. Tras la oleada fatídica de desastres no tan naturales de la Tribulación, la especie humana, en función de su adelanto ético, será transportada selectivamente a adecuados centros de rehabilitación moral en otros ambientes, con ánimo de someterse a terapias espiritualizadoras. Al mismo tiempo la sufrida madre Gaia va a ser purificada de su ponzoña física, psíquica y espiritual. Cuando la Nueva Tierra resulte otra vez habitable, está prevista la inmigración de seres de buena voluntad con el fin de repoblar el reciclado geoide azulina. Y su milenaria y servicial etapa como planeta-Sing Sing  habrá culminado con éxito.

El ejemplo más claro entre nosotros de un posible experimento de esa clase es el asunto Ummo, al cual has dedicado varias décadas de estudio, seguimiento y documentación con tu portentoso UmmoCat. ¿Cuál es tu opinión actual sobre el célebre y polémico affaire?

Ummo es un caso más, especialmente complejo y confuso adrede, entre muchos procesos similares de trasvase de información desde esferas inmateriales, mediante telepatía, trance o escritura automática, a sensitivos, médiums o contactados terrenales. La irrelevante singularidad que caracteriza a este episodio que comenzó en 1966, reside en que todavía no ha trascendido la identidad del paragnosta receptor de los mensajes. Y que los textos transmitidos (unas 1.300 páginas en total que tratan de física, cosmología, biología, sociología, teología, etc.), redactados en castellano, han sido enviados por anónimo correo postal a una treintena de receptores españoles. Los indicios del típico modus operandi de los visitantes del espacio, que apuntan a que el affaire Ummo pudiera tener un origen extramundano, son los siguientes:

1).- Elusividad a tope. 48 años después de recibirse los sobres wolfianos, y de una recua de sabuesos haciendo  pesquisas, nadie sabe todavía quién las escribió, ni para qué. En el galimatías Ummo no hay certeza alguna por ningún lado, y al final todo queda siempre en dudas y agua de borrajas.

2).- Campeón en rareza. El índice de extrañeza en lo que se relaciona con Ummo alcanza cotas desusadamente elevadas.

3).- Incongruencias. El acontecer ummense está impregnado hasta el tuétano de absurdo. El asunto entero resulta increíble, traído por los pelos, deja estupefacto y no tiene pies ni cabeza. Parece obra de creativos lúcidos escapados de un monipodio.

4).- Teorías explicativas acerca de la energía, la materia, los componentes subatómicos, el universo, cosmología y teología. Abundan en la literatura revelada. También figuran de forma llamativa en los papeles de Ummo (los “ibozoo uu”, el pluricosmos, pliegues del espacio, cosmos gemelos, universos-límite, Woa, etc.).

5).- Espiritualismo y aspectos místicos. Otro leitmotiv que empapa el material psicografiado. Hay toques al respecto, de notable profundidad filosófica y gran altura conceptual, en los informes de Ummo.

6).- Contenido parapsicológico. En el rocambolesco entramado humano implicado en la manipulación y distribución de los documentos ummitas, ha tenido lugar una gama de hechos paranormales. Y ya se sabe que el acontecer alienígena se encuentra estrechamente vinculado a los fenómenos extrasensoriales.

7).- Confusionismo deliberado. Como elemento de autodesprestigio, muchas de las leyendas que cuentan los de Wolf-424 son inventos con toda la cara. Imaginativas mentiras contaminan las epístolas como las cucarachas en la cocina. Los personajes novelescos que amenizan las misivas sin remite nunca han existido. El tal mecanógrafo al que los de Ummo dictaban sus escritos, el segundo dactilógrafo, el Catedrático de Medicina, las dos señoritas ummenses hospedadas en el pisito madrileño del Perito Mercantil, el puñado de ummólogos canadienses, la pareja de biólogos wolfianos hospedados en la casona de doña Margarita Ruiz de Lihory en Mayor 58 de Albacete  (implicada en el resonante Caso de la Mano Cortada aireado en 1954), el “grupo galo de investigación” que ofreció una recompensa por los restos de una presunta aeronave de Ummo que tomó tierra en los alrededores de Madrid, los ilocalizables destinatarios extranjeros de los envíos del Lobo, etcétera, son meros comparsas teatrales de ciencia ficción.

8).- Extraordinaria habilidad lingüística. La simulación que ofrece la correspondencia del habla de la clase media carpetovetónica a mediados del siglo XX es asombrosamente fiel a la realidad. Tamaña proeza de antropología social sobrepasa lo que sería factible para el común de los mortales en la piel de toro.

Acabamos de exponer un conjunto de señas de identidad, formas de comportamiento, “denominación de origen”, marchamo autentificador o “certificado de garantía” del acontecer extraterrestre. Y vemos que todos ellos se entreveran en el tinglado de Ummo. Por tan fundados motivos racionales, lo más probable es que Ummo tenga un origen exógeno al orbe de Adán y Eva, al igual que otros millares de casos convencionales de contacto E.T.

Símbolo ummita, cuyo famoso caso de supuesto contactismo ha sido estudiado y defendido por Darnaude

¿Qué recomiendas para ser un buen ufólogo del siglo XXI, y no dejarse engañar por la propaganda alienígena ni por las campañas o encubrimientos gubernamentales?

Que cultive el arte de pensar por sí mismo, la inteligencia analítica y el rentable hábito del razonamiento lógico. Que haga suya la probidad ideológica, la imparcialidad a toda costa y un severo rigor intelectual. Y que se entrene en desguazar con despiadada ferocidad las falacias, sofismas, falsas coartadas y deducciones injustificadas, así como esos ataques personales sustitutivos de explicaciones solicitadas. Desmontar el victimismo falaz, los trucos para escurrir el bulto, huidas por la tangente y cerros de Úbeda, cortinas de humo y mezclar lo que no tiene nada que ver ni viene a cuento. Y, asimismo, denunciar el uso inoportuno de adjetivos calificativos con fuerte carga emocional, así como las extrapolaciones con trampa. Estas flechas con curare cartesianas que acabamos de enumerar permitirán a los cachorros ufólogos verles el plumero de a legua a los que pretenden engañarles con argumentaciones preñadas de manipuladas argucias semánticas, y así podrán hacer pedazos su turbio lenguaje de engañabobos.

Cuéntanos alguna anécdota divertida, pues sabemos que tienes varias, de aquella época con otros compañeros de investigación ufológica.

Fue hacia 1970 cuando lamentablemente perpetré la única broma ufológica que he osado dar a un colega, mea culpa. Un hermano de mi padre era radioaficionado,  y un buen día recibió dos fotografías de un colega “radio-pita” brasileño. Tenía tal aspecto de marciano que no pude resistir la tentación de escribir al dorso un simulacro de mensaje del expedicionario ummita Dei-98, dirigido a Enrique de Vicente, por entonces el ubicuo ovnílogo mejor relacionado con la fauna platillista española. Lo que pasó  cuando  Enrique  recibió las efigies y el cariñoso escrito del jerarca del astro frío en un sobre sin remite matasellado en Madrid, se cuenta con detalle en las dos páginas de la referencia número 415 del Catálogo Documental del Criptogrupo Ummo. En su día le mandé una carta pidiéndo disculpas al hoy director de Año/Cero.

Hace poco fallecía José Luis Jordán Peña, autodenominado inventor de casi todo lo que tuvo que ver con Ummo. ¿Cuál es tu opinión acerca de tan controvertido personaje? Sé sincero…

Debido a un extenso y justificado repertorio de convincentes razones, es absolutamente irrealizable que José Luis Jordán Peña sea el autor del centelleante epistolario ummita. Que Jordán lo inventara sería un imposible metafísico de los que se estudian en Filosofía. No. Con la máxima seguridad y sin la menor duda, los misteriosos comunicados )+( los ha escrito alguien que desde luego no se llama Jordán Peña.  

¿Hay algo que te hayas guardado durante tantos años y que nunca hayas contado acerca de tus indagaciones sobre Ummo? De ser así… ¿nos lo cuentas?

Las ansias de darle las gracias a los cartógrafos del astro gélido por haber mantenido entretenida década tras década a la horda ovniilógica de la piel de toro, con esos papelotes ensobrados de tan enardecedora extravagancia que han producido salvajes enamoramientos y hasta celos en sus harto envidiados receptores. Los ufólogos de otros países no han sufrido ni la Reconquista, ni la Inquisición, ni las arcovoltaicas misivas de Ummo. Pobrecillos. Spain is verdaderamente different. Tal vez por ese motivo los del símbolo )+( han elegido a los celtibéricos como dianas sufrientes que aguantan sin rechistar las psicóticas remesas de fotocopias que cotorrean en torno a alucinantes tontadas como Woa, Dei 98 o la incomprobable collera de universos-límite.

En tu penúltimo libro, abordas el siempre polémico asunto de la vida después de la vida. ¿Le tienes miedo a la muerte, Ignacio? ¿Por qué?

No. Morirme me importa un caraxo. Ni el menor canguelo a que me echen del contra-edén terrenal. He devorado por fortuna tal cantidad de convincentes relatos de personas que han pasado por la aduana del camposanto, y luego le han contado con pelos y señales y por telepatía a un sensitivo sus interesantísimas aventuras en el otro barrio, que conozco al dedillo más o menos lo que va a pasar cuando le toque a este menda el postrer coñazo del sepelio, lo cual no es nada dramático sino esperanzador al máximo. Así es que cuando me den el ineducado empujón voy a palmar encantao perdío, por ser ley de vida, afectar a todo quisque y haberme llegado la última hora. No obstante, afrontaré el tránsito final con expectación y curiosidad sobre cómo va a ser la  Postmortemia real. Y naturalmente no me quedará otra que rejoderme con las desagradables molestias aparejadas al ataúd (enfermedad, dolor físico, allegados transidos de cansancio y pena, la inelegante burocracia del entierro y la esquela) y demás ridiculeces hipócritas que amargan la despedida. Eso sí, me tendrán que expulsar a patadas, porque me encuentro sumamente a gusto en este pecadódromo de bellísima naturaleza y personal tan deliciosamente sui generis y que se defiende en esta perra vida mediante ataques de ironía. El humor es el tesoro que más le agradezco cada mañana mientras me afeito al Fulano que me ha desembarcado en este circo enloquecido, arrebatador y fascinante a la vez.

"La vida después de la muerte: aventuras en el más allá", publicado por Círculo Rojo (2014)

¿Has tenido alguna experiencia, del tipo que sea, que podamos considerar inexplicada?

La manera tan desusada como en multitud de ocasiones le han ido llegando al  infrascrito determinadas informaciones que en ese momento necesitaba imperiosamente, por los caminos más tortuosos e inesperados. Pareciera que energías intencionales han ayudado a un servidor a culminar con éxito los escritos que traía entre manos.

Ignacio, han pasado muchos años y llevas estudiando el tema OVNI desde los años 60. Seguro que le has dado mil vueltas a todo lo que rodea a semejante tramoya ufológica. Sincérate… ¿en qué crees que te has equivocado?

 

He tardado muchos, demasiados años en percatarme del que ahora nos parece obvio entramado de fondo en cuanto a la actuación didáctica y rehabilitadora de los extranjeros del espacio. Y en particular de sus habilísimas tácticas sutiles de absurdo, disfraz y camuflaje, sumado al arte camaleónico de despistar, todo ello con vistas a no vulnerar bajo ninguna circunstancia la exigencia de acción elusiva, es decir, proceder sin dar la cara jamás ni dejar tarjeta de visita, arrojar la piedra sin que aparezca la mano, y escurrir el bulto por el foro tras cada acto de servicio.

 

¿Has llegado a pensar que, de alguna forma, tú mismo has formado parte de los planes de esos “seres”? ¿Has jugado algún papel? ¿Te has sentido elegido de alguna manera?

 

Todos los ufólogos del mundo somos carne de cañón en las desvergonzadas manos alienígenas. Nos utilizan como a marionetas, testaferros gratis y mano de obra   divulgadora, con la finalidad de darse a conocer y así difundir su propaganda ejemplificadora. Está visto y comprobado en multitud de ocasiones: los invasores no invasivos organizan meticulosamente exhibiciones de su cacharrería atmosférica de una manera tan estudiada que, a través de los especiales testigos elegidos, con seguridad  le llegará la onda a determinado extrañólogo, a sabiendas de que el estudioso va a redactor un informe del suceso, el cual se publicará de forma inofensiva en algún boletín de lo insólito que van a leer cuatro gatos, sin levantar polvareda social. Estamos en la nómina de los visitantes, sin contrato de trabajo y con una dudosa remuneración extramonetaria. No diré que nos fuerzan ni explotan, pues hacemos nuestra tarea encantados.  Simplemente se aprovechan de nuestra pasión por lo desconocido, y picamos en el anzuelo exosférico con sumo gusto. El que esto suscribe no les guarda por ello rencor alguno, y tan amigos.

Para acabar, cuéntanos cuál sería tu sueño, eso que realmente deseas, relacionado con el asunto OVNI.

Leer todos y cada uno de los numerosos informes ultrasecretos sobre el candente problema de los no invitados oriundos de otros mundos, presentados desde los primeros años cuarenta al presidente.

 

 


 

Este artículo fue publicado originalmente en 2014 en El Ojo Crítico, nº77.

 

© José Juan Montejo y David Cuevas. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin previa autorización de los autores.