ARTÍCULOS

EL ANÁLISIS MORFOLÓGICO Y ESTADÍSTICO DE LOS HUMANOIDES Y SUS IMPLICACIONES PSICOLÓGICAS

Víctor Martínez (2011)

 

INTRODUCCIÓN

Monstruos (fig. 1), gigantes, seres pequeños de grandes cabezas, altos humanoides de cabelleras rubias, y hasta robots y otras formas indescriptibles, constituyen el grueso de la diversidad descriptiva en lo que se refiere a los supuestos ocupantes de los OVNIs. Mucho se ha escrito sobre ellos, sus características físicas, su comportamiento y por supuesto, su origen. Aceptando su relación con el fenómeno OVNI, el establecimiento de la procedencia de estas entidades podría aclarar definitivamente el enigma de los objetos volantes no identificados. ¿Se trata de seres extraterrestres o dimensionales? ¿O son, tal vez, el producto de la imaginación humana?

Fig. 1. Kathleen May muestra el retrato-robot del ser que avistó en 1952 junto a otros seis testigos. El caso del monstruo de Flatwoods se convertiría en uno de los encuentros cercanos más famosos del mundo.

La descripción predominante de entidades en la casuística de las abducciones es aquella que hace referencia a seres de gran cabeza, enormes ojos negros y boca pequeña (fig. 2); imagen que más ha calado en la sociedad como prototipo de los "extraterrestres" asociados a los OVNIs. Sin embargo, la cuestión del aspecto físico de los seres ligados al fenómeno ufológico se complica bastante cuando se focaliza el estudio en los casos de encuentros cercanos. Son estos últimos la base del presente trabajo, el cual trata de analizar la problemática que se desprende de la enorme disparidad de la fisiología de los denominados humanoides.

Existen diversos estudios que han pretendido catalogar dicha variedad morfológica y establecer así una clasificación de "entidades" que agrupe de forma sistemática los diferentes tipos de criaturas resultantes del análisis de los testimonios. Algunos de estos trabajos se repasarán en este ensayo, en el cual se expondrán las carencias de esos intentos de agrupamiento, así como la valía que los estudios estadísticos asociados pudieran tener de cara al estudio del fenómeno OVNI. Además, se profundizará en las implicaciones que se desprenden de la amplia variedad descriptiva y su posible relación con un origen psicológico o una causa exterior para ciertas componentes de los encuentros con OVNIs.

Fig. 2. El libro de Withley Strieber acerca de sus propias experiencias de abducción, asentó de una manera definitiva la imagen del típico extraterrestre en la cultura popular.

 

LOS ESTUDIOS MORFOLÓGICOS

El primer autor en ofrecer un completo estudio sobre las características de los seres asociados a los OVNIs, fue Jacques Vallée (1964). El ufólogo francés, tras el análisis de 153 seres descritos en 80 casos, diferenció tres tipos de humanoides en base a su estatura: seres pequeños, seres similares a los humanos y gigantes (estos últimos serían posteriormente descartados de la clasificación por el propio Vallée).

Sin duda, el catálogo de humanoides más famoso es el elaborado por Jader U. Pereira (1970), quien tras el estudio y depuración de 333 casos sucedidos hasta 1969, retuvo 230 sucesos para la extracción de información y datos estadísticos relativos a los seres avistados en las proximidades de un OVNI. Pereira basó su clasificación en tres aspectos: la forma de estas entidades, la presencia o no de escafandra, y sus características corporales y faciales. Finalmente, el autor lograba distinguir entre 12 tipos de seres de apariencia humana, además de contabilizar 6 casos en los cuales los seres avistados no podían ser catalogados en ninguna de las tipologías anteriores, y 9 sucesos que englobaban descripciones de seres de apariencia no humana. Además, por si esto fuera poco, características como el tipo de vestimenta, la altura o el uso de diferentes armas, servían para distinguir variantes dentro de cada uno de los 12 tipos (figs. 3 y 4).

Figs. 3 y 4. Dos de los tipos de entidades catalogadas en el estudio de Jader U. Pereira (1970).

James McCampbell (1973) también realizó una detallada exposición de la vestimenta y características de los seres avistados junto a los OVNIs partiendo de 891 casos de aterrizaje y cuasi-aterrizaje (cuya base era el catálogo "Magonia" de Jacques Vallée), de los cuales McCampbell extrajo 217 informes que hacían referencia a humanoides. El autor elaboró igualmente una sencilla clasificación basada en las estaturas de las entidades, diferenciando entre diminutos, normales y gigantes.

Un autor español que profundizó en el aspecto morfológico de los supuestos ocupantes de los OVNIs fue Ballester Olmos (1972), quien analizó los datos biométricos de 19 casos escogidos del catálogo de aterrizajes en España y Portugal. Así, el ufólogo distinguía entre ocupantes de una altura de 1, 50 m o menos, y aquellos con una talla similar a la de los seres humanos. Sin embargo, sus conclusiones eran bien claras: "no es posible discernir una neta tipología ni un modelo bien establecido en lo que concierne a la morfología de los ocupantes. Las descripciones asentadas en nuestros archivos presentan variaciones muy importantes". Posteriormente, Ballester y Fernández (1987) actualizaron los datos de dicho catálogo, diferenciando en base a 37 casos, entre ocupantes de talla pequeña (0,60 – 1,55 m; 13 casos), ocupantes de talla normal (1,60 – 2,00 m; 19 casos) y ocupantes de talla grande (más de 2,00 m; 5 casos).

Existe una clasificación bastante completa cuyas premisas combinan características de las citadas anteriormente. Se trata de la propuesta por Arcas y Ruesga (1992), quienes consideraron aspectos como los datos biométricos, el comportamiento o la vestimenta. Así, distinguieron los siguientes tipos de entidades: seres de talla pequeña (0,80 – 1,40 m), dentro de los cuales clasificaron hasta siete variantes; seres de talla media a normal (1,50 – 1,90 m), con cuatro variantes; y seres que superan la estatura media (2,00 – 3,00 m), divididos en cuatro variantes.

La revisión de los anteriores estudios y otros similares muestra claramente una mayor cantidad de casos envolviendo descripciones de seres pequeños y de aquellos semejantes en talla a los humanos, mientras que los seres gigantes (de más de 2 m), son más raros. En cuanto a la posibilidad de aceptar clasificaciones más allá de la estatura asignada a los humanoides, y más concretamente en referencia al trabajo de Pereira, hay que hacer notar que el mismo es un buen referente de la variedad de testimonios existentes en torno a los encuentros cercanos con OVNIs con observación de extraños seres. Sin embargo, dicha clasificación presenta algunas carencias que serán tratadas más adelante.

 

PROS Y CONTRAS DEL ESTUDIO ESTADÍSTICO DE LOS HUMANOIDES

Las clasificaciones superficiales basadas únicamente en la altura estimada de los seres (como las de Vallée, McCampbell y Ballester Olmos), y aquellas más complejas elaboradas en torno a una mayor diversidad de parámetros (como la de Pereira y la de Arcas y Ruesga), tienen sus limitaciones y ventajas a la hora de su uso en la investigación ufológica.

Si bien la exactitud de las narraciones de los testigos es un falso ideal y los datos aportados por los mismos deben tomarse con enorme precaución, la valoración en conjunto de los informes de observación de humanoides puede aportar interesantes informaciones de cara al establecimiento de parámetros constantes en la fenomenología y a la clarificación de un estímulo real inusual como origen de los informes OVNI.

Las hipótesis de fraude o invención consciente como explicación general han sido convenientemente refutadas por el propio avance de la investigación ufológica sobre los encuentros cercanos. Numerosos sucesos bien investigados, con un relato y testigos adecuadamente estudiados, forman parte de los catálogos de estos casos alrededor del mundo.

Además de la variada clasificación morfológica que el trabajo de Pereira (1970) ofrecía, su análisis cuantitativo de otros datos de los avistamientos también aportaba interesantes números que venían a apoyar la existencia real de un fenómeno insólito. Y es que, en 92 de los sucesos las entidades habían sido vistas a 5 m o menos de distancia, lo cual invalida en gran medida una explicación generalizada en base a confusiones o errores de interpretación. Por si esto fuera poco para tomar con enormes dudas las socorridas explicaciones que hacen mención a algún tipo de confusión, se habían contabilizado 77 encuentros con dos o más testigos presentes, además de otros 9 en cuyas crónicas se mencionaban "algunos testigos", y otros 4 que contaban con "una muchedumbre", dificultando por tanto la valía de las hipótesis de fraude. Además, 52 de los sucesos presentaban testigos secundarios de los OVNIs, que soportaban así en cierta medida la historia de los testigos principales que habían visto los extraños seres. Por otro lado, en 57 casos existía algún tipo de hallazgo físico posterior, como huellas en el lugar, radioactividad o efectos fisiológicos en los testigos, conformando así un nada desechable grupo de evidencias físicas soportando los extraños testimonios (figs. 5-8).

 

Figs. 5 y 6. El encuentro cercano de Valensole (Francia) sucedido en 1965 (reconstrucción gráfica a la izquierda), en el cual el agricultor Maurice Masse se topó con un extraño objeto y dos seres, tuvo evidentes consecuencias sobre el terreno (fotografía de la derecha). Y es que, la lavanda no volvería a crecer en varios años.

 

 

   

Figs. 7 y 8. Portada de la revista inglesa "Flying Saucer Review" (imagen izquierda) que muestra la reconstrucción del caso de Imjärvi (Finlandia), sucedido en 1970, y en el que los esquiadores Aarno Heinonen y Esko Viljo se encontraron con un OVNI y un curioso ser (boceto de la derecha; imagen: "Flying Saucer Review"). Las consecuencias fisiológicas sobre los testigos fueron graves, e incluyeron paralizaciones temporales de partes del cuerpo, enrojecimientos, inflamaciones, dolores y hasta orina de un color oscuro. Además, testimonios secundarios confirmaron la presencia de un extraño objeto en la zona. 

En cuanto a los datos de Ballester Olmos y Fernández Peris (1987), en 10 de los 37 casos existían dos o más testigos. Eso era, una proporción de un 27%, sensiblemente más baja que la ofrecida por el trabajo de Pereira (39%), pero sin duda nada desdeñable, pues sirve como claro ejemplo para invalidar la errónea creencia de que todos los encuentros cercanos con presencia de humanoides son casos con un único testigo.

A la hora de señalar los defectos de los estudios de catalogación de humanoides, hay que hacer mención a las ideas preconcebidas que estos catálogos pueden contener. Así, los numerosos tipos de humanoides expuestos por Pereira en su trabajo muestran algunas deficiencias que impiden adoptar el estudio de una manera definitiva como parte de la metodología usada en ufología. Términos como "ocupantes" o "escafandra" (fig. 9) muestran la tendencia pro-extraterrestre del famoso sistema de clasificación, la cual queda de manifiesto en las hipótesis conclusivas de su autor. Éste, comentaba que "[…] existe en el universo que nos rodea una gran variedad de humanoides diferentes […]", y añadía que "el hecho de que casi la totalidad de los ocupantes tiene un aspecto prácticamente humano, parece sugerir la posibilidad de existencia de una fuerza universal que dirige la evolución morfológica de todos los seres […]". Por tanto, la convicción de su autor respecto al origen interplanetario de los seres descritos conllevaba una aceptación demasiado fiel de las descripciones, resultando en una clasificación cuyas variantes se estructuraban de una manera excesivamente detallada, cayendo en una credulidad demasiado grande de cada uno de los datos aportados por los testigos y obviando así el posible componente psicológico que un relato final de un caso OVNI puede contener.

Se podría argumentar que ninguno de los datos obtenidos en trabajos como los mencionados puede demostrar nada en cuanto a la existencia de un fenómeno físico exterior al observador. Sin embargo, la citada presencia de efectos físicos sobre el ambiente y sobre los propios testigos, es un importante punto en contra de este argumento, así como la existencia de observaciones múltiples. Aún así, se requeriría de un estudio psicológico profundo de cada uno de los testigos para elevar estos relatos a la categoría de prueba. Precisamente la posible psicología implicada en dichos casos será el centro de atención en el siguiente apartado.

Fig. 9. La inclusión del término escafandra en el estudio de Pereira siembra ciertas dudas acerca de la inclinación pro-extraterrestre del mismo.

 

ENTRE EL ORIGEN PSICOLÓGICO Y LA CAUSA FÍSICA AJENA AL TESTIGO

Alvin Lawson (1979, 1980 y 1986) propuso un sistema de clasificación de seis tipos para englobar las entidades de la casuística ufológica: humano, humanoide, animal, robot, exótico y aparición. No sólo las entidades de las abducciones o encuentros con OVNIs podían ser agrupadas en dicha clasificación, sino que las criaturas del folklore, tales como los gnomos o las sirenas, encajarían perfectamente en dicho esquema. Ante esto, Lawson opinaba que estos seis tipos de entidades eran en realidad arquetipos del subconsciente humano, los cuales accedían a la consciencia mediante el estímulo adecuado.

La anterior hipótesis arroja una clara posibilidad: las entidades descritas por testigos a lo largo de todo el mundo podrían ser simplemente producto de la mente humana; constituyentes de una vivencia psicológica tomada por auténtica por el testigo y desencadenada por algún tipo de estímulo explicable en términos naturales y ocurrido en un determinado ambiente socio-cultural, con la existencia de unos factores psicológicos concretos atribuibles al protagonista del caso en cuestión. Además, la abundancia de seres con aspecto antropomorfo ha sido expuesta en numerosas ocasiones como evidencia del carácter psicológico del fenómeno, ante la gran dificultad que teóricamente existiría para el origen de formas tan similares en otros planetas.

En su trabajo de 1964, Vallé comentaba, entre otras conclusiones, que "[…] no hemos descubierto ninguna evidencia del origen extraterrestre de estas entidades". Además, en relación a los casos con presencia de pequeños seres, los cuales eran los que presentaban mayor concordancia global, el autor francés escribía: "En nuestra opinión, el testigo mismo es el elemento más interesante en estos casos y su carácter psicológico debería ser investigado antes que cualquier nueva hipótesis sea propuesta".

Sin embargo, existen ciertos puntos que ponen en serias dudas una explicación psicológica unida a un estímulo totalmente terrestre o natural. En primer lugar, no se ha probado que las personas que han tenido este tipo de encuentros sean propensas a las fantasías, más bien todo lo contrario. De hecho, un pormenorizado estudio de la casuística mundial, en la cual se hallan cientos de casos cuya historia y testigo han sido correctamente estudiados, permite comprobar que respetadas personas de todas las clases, estudios y profesiones, han sido testigos de casos OVNI con presencia de humanoides.

Por otro lado, la globalidad del fenómeno ha permitido a los investigadores identificar similitudes difícilmente explicables mediante arquetipos del inconsciente colectivo. Y es que, no solamente los objetos en sí presentan una enorme uniformidad en diferentes casos, sino que los supuestos ocupantes son prácticamente idénticos en sucesos separados por los años y por cientos (o miles) de kilómetros. Tales son los casos ocurridos en 1935 en Aznalcázar (Sevilla, España) (Benítez, 1983) y en 1967 en Cussac (Francia) (Mesnard y Pavy, 1968). En el primero, el Sr. Mora como testigo; en el segundo, los hermanos François y Anne-Marie Delpeuch, de 13 y 9 años de edad respectivamente. En ambos sucesos se dio el avistamiento de un objeto con forma de trompo y esférico (respectivamente) estacionado en el suelo, alrededor del cual unos extraños seres flotaron (fig. 10). En los dos avistamientos el objeto acabó ascendiendo hasta perderse de vista. Como aspecto resaltable, el suceso francés (el cual los más escépticos pretendieron explicar proponiendo la visión de un helicóptero), contó con efectos fisiológicos oculares sobre François, el cual tuvo lagrimeos en los ojos tras el avistamiento. Otro buen ejemplo de estas extrañas similitudes se halla en el tipo de humanoide asemejado por diversos ufólogos al muñeco de "Michelin", la popular marca de neumáticos. Ufólogos como Darnaude y Moya (1979) y J. J. Benítez (1990), ya expusieron la increíble similitud de estos seres descritos en casos de España, Francia, Estados Unidos y Argentina. En todos ellos, los testigos narraban encuentros con seres "enllantados" idénticos entre sí (figs. 11 y 12). Dadas las características atribuidas a estos humanoides, resulta difícil explicar estos casos acudiendo al inconsciente colectivo o a una causa totalmente definida por los conocimientos actuales.

Además de estas coincidencias, los testimonios múltiples y los efectos físicos hallados tras la ocurrencia de los sucesos son el sustento más fuerte para los extraños relatos. Estos aspectos ponen de manifiesto la existencia de un fenómeno físico de origen desconocido que se presenta ante los testigos y origina las visiones de entidades asociadas al OVNI en cuestión. El porqué de estas apariciones y el origen último del fenómeno se mantienen de momento como una incógnita, a cuya resolución no ayuda tampoco el absurdo comportamiento que los seres asociados a los OVNIs parecen manifestar en cada uno de los casos, los cuales engloban desde seres paralizando al testigo, aparentes reparaciones del OVNI en mitad de la noche, persecuciones del testigo o simples paseos de "exploración" y toma de muestras.

Fig. 10. Reconstrucción del encuentro cercano de Cussac (Francia), ocurrido en 1967. (Imagen: "Phénomenes Spatiaux" y "Flying Saucer Review")

 

 

Figs. 11 y 12. Humanoides tipo "Michelin" avistados en Kansas (Estados Unidos) en 1976 (imagen izquierda), e Isla Reunión (Francia) en 1968 (imagen derecha; imagen: "Lumières dans la Nuit")

 

CONCLUSIONES

Como se ha observado, las criaturas emergentes de los relatos de los testigos abarcan una enorme amplitud de características fisiológicas. Esto ha llevado a numerosos ufólogos a pensar que decenas o cientos de civilizaciones del espacio estarían visitando la Tierra por diferentes razones. Sin embargo, hipótesis como ésta deben ser rechazadas en orden de una metodología e investigación seria con la que profundizar en el enigma de los OVNIs.

Aunque sería imposible citarlos todos, existen diversos trabajos aparte de los ya mencionados hasta ahora que pueden aportar una visión más amplia sobre la diversidad de los encuentros con humanoides y las características atribuidas a éstos. Así, el interesado podrá encontrar aportes interesantes en estudios globales del tema (Bowen, 1966; Hough, 1987 y 1988); exposiciones de casos y estudios en base a catálogos (García, 2003; Hall, 2001; Hendry, 1979; Lorenzen, 1967; Ribera, 1982; Webb, 1976); análisis de casos negativos (González, 1983); ensayos sobre los humanoides en la religión y el folklore (Malmstrom y Coffman, 1979); trabajos sobre el comportamiento de estos seres (Vanquelef, 1971-1972) o la fonética de los mismos (Edwards, 1970); y ensayos que siguen un enfoque parecido al del presente artículo, centrándose en las clasificaciones taxonómicas (González, 2008).

Se presentan numerosos interrogantes ante la gran variedad de seres que han sido descritos en los encuentros cercanos. Tal vez, la psicología del testigo juega un papel fundamental a la hora de interpretar y otorgar determinadas características y comportamientos a las visiones que se presentan ante él. Quizás el fenómeno en sí provoca ciertos procesos observados por el testigo, el cual podría asimilar de una u otra manera según sus propias creencias o su ambiente socio-cultural. O quizá, simplemente, las observaciones son relatadas de una manera bastante fiel por los observadores, sin que la psicología de los mismos juegue un papel importante.

La gran cantidad de dudas que subyace tras el fenómeno de las observaciones de humanoides y otros seres no tan humanoides, no puede ser aclarada en el momento presente de las investigaciones en este campo, las cuales sí apuntan sin embargo hacia la confirmación de un estímulo físico no explicable en términos de la ciencia actual.

 

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